Durante dos años, un activista solitario se infiltró en dos organizaciones terroristas nacionales en los Estados Unidos, ascendiendo de rango para intentar obtener información y filtrarla a los medios de comunicación. Su objetivo era, en última instancia, debilitarlas y acabar con ellas.
Esta misión era de vida o muerte: para emprenderla y salir con vida, tuvo que tomar medidas extremas de privacidad digital. En el primer episodio de nuestra nueva serie, Witness Protection, el activista nos brindó un relato exclusivo desde adentro sobre cómo se infiltró en las organizaciones y las complejas técnicas que utilizó para mantenerse a salvo.
Desde el ataque al Capitolio de los Estados Unidos el 6 de enero, las milicias han atraído cada vez más a estadounidenses radicalizados por lo que consideraron un intento del partido Demócrata de robar el poder. Grupos en todo el país se movilizaron, con el plan de utilizar la intimidación y la violencia coordinadas para lograr sus objetivos políticos.
Dos de estas milicias de extrema derecha más notorias fueron American Patriots Three Percent (AP3) y los Oath Keepers, ambas clasificadas como organizaciones terroristas nacionales por varias organizaciones de monitoreo, incluida la Liga Antidifamación. Su objetivo era ocupar altos cargos dentro de las milicias, para robar y exfiltrar inteligencia que luego pudiera compartir con los medios de comunicación.
Proton Mail desempeñó un papel crucial en su estrategia, permitiéndole comunicarse de forma segura con periodistas mediante una técnica encubierta conocida como foldering (uso de carpetas). Al compartir las credenciales de inicio de sesión de una cuenta de Proton Mail desechable, guardaba los mensajes como borradores sin llegar a enviarlos nunca. El destinatario podía entonces iniciar sesión en la cuenta, leer el borrador y eliminarlo. Nunca fue necesario enviar ninguna comunicación.
Después de infiltrarse con éxito en AP3 y los Oath Keepers, fracturando a los grupos y enviándolos parcialmente a la clandestinidad, hoy sigue operando en el campo. Hicimos esfuerzos extraordinarios para ocultar su identidad, utilizando un casco opaco, un overol y guantes, y un distorsionador de voz para ocultar cualquier detalle identificativo.
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