Citando los riesgos para los datos de sus ciudadanos, el gobierno neerlandés ha bloqueado la adquisición de Solvinity por parte de la empresa estadounidense Kyndryl, valorada en 100 millones de euros, lo que garantiza que la infraestructura detrás del servicio nacional de identificación digital DigiD permanecerá en manos europeas por ahora.
La decisión del 25 de mayo de 2026 fue la primera vez que la Oficina de Control de Inversiones bloqueó una adquisición estadounidense por motivos de interés público, y se alinea con un movimiento europeo más amplio hacia la protección de la soberanía digital: cada vez más, los países están tomando medidas concretas para mantener la infraestructura digital crucial bajo su propio control.
Por qué la adquisición de DigiD generó tanta resistencia
Solvinity gestiona la infraestructura de la nube en la que se ejecuta DigiD, el sistema que permite a los ciudadanos neerlandeses acceder a registros fiscales, archivos médicos e información sobre pensiones. Cuando Kyndryl anunció la adquisición de Solvinity en noviembre de 2025, de inmediato surgió una gran oposición.
La principal preocupación era la ley estadounidense CLOUD Act. Esta ley exige que las empresas tecnológicas estadounidenses proporcionen datos al gobierno de EE. UU., incluso cuando esos datos están almacenados físicamente en Europa. La adquisición habría significado que los datos personales de millones de ciudadanos neerlandeses quedarían bajo la jurisdicción de EE. UU., fuera de la protección de la GDPR europea.
Esta dependencia no es un riesgo teórico. Nuestra propia investigación muestra que el 81% de las empresas neerlandesas que cotizan en bolsa dependen de los servicios tecnológicos estadounidenses. En sectores estratégicamente cruciales como el de los semiconductores (incluidos los microchips), esta cifra asciende al 83%.
El rechazo fue el resultado de meses de acción por parte de ciudadanos, periodistas y activistas de la privacidad. La secretaria de Estado, Willemijn Aerdts, adoptó la recomendación de la Oficina de Control de Inversiones: la adquisición representaba “un riesgo para el interés público”. Una amplia mayoría parlamentaria respaldó la decisión.
Soberanía digital: de la política a la acción
En diciembre de 2025, los Países Bajos presentaron una nueva visión sobre la soberanía digital, enfatizando que la infraestructura crucial debe estar bajo la legislación neerlandesa o europea. El país está invirtiendo activamente en sus propias alternativas de nube, como STACKIT y la nube soberana de KPN-Thales.
Este avance se alinea con una tendencia europea más amplia hacia la independencia digital, con países como Francia que reemplazan las herramientas estadounidenses y la UE que vuelve a traer la producción de chips a Europa a través de la Ley de Chips. A principios de este mes, el Parlamento de la UE descartó a Google a favor de un motor de búsqueda alternativo europeo, Qwant.
Lo que esto significa para su privacidad
El control sobre la infraestructura digital ya no es un detalle técnico: es una cuestión de seguridad nacional y derechos civiles. Cuando los datos médicos, la información financiera y las comunicaciones personales son completamente digitales, quien controle esa infraestructura también determinará quién puede acceder a esos datos.
Esto se aplica no solo a los sistemas gubernamentales como DigiD, sino también a su uso diario de internet. Su tráfico de internet pasa a través de los servidores de su proveedor de internet y de los sitios web que visita, a menudo bajo la jurisdicción de EE. UU. o de otros países no europeos. Con una VPN premium con sede en Europa(nueva ventana), como Proton VPN, usted puede cifrar su tráfico de internet y dirigirlo a través de servidores en los Países Bajos(nueva ventana) u otros países europeos, lo que mantiene sus datos bajo la legislación de privacidad europea.
Los Países Bajos han mostrado, con el rechazo de la adquisición de DigiD, que la soberanía digital es alcanzable. Ahora depende de los ciudadanos proteger también sus datos personales.






