Los niños de hoy heredan una vida digital mucho antes de comprender lo que eso significa siquiera.

Desde las aplicaciones escolares y las plataformas de mensajería hasta las cuentas de juegos y las redes sociales, sus identidades online empiezan a tomar forma pronto, a menudo antes de que los niños tengan edad suficiente para comprender las implicaciones a largo plazo para la privacidad. Esa realidad ha hecho que muchos padres se sientan incómodos por la cantidad de datos personales que sus hijos están generando para anunciantes y brokers de datos, y por quién acaba controlándolos.

Una nueva encuesta de Proton muestra que la ansiedad por la privacidad online ya no es una preocupación marginal entre los padres, sino la norma.

Lo que nos dice la encuesta

Un gráfico de barras sobre qué preocupa a los padres en relación con la seguridad online de sus hijos, según la encuesta de Proton a padres de EE. UU.

Descubrimos que el 78 % de los padres de EE. UU. está preocupado por la privacidad online de sus hijos, incluido un 56 % que afirma estar muy preocupado. Casi seis de cada 10 padres temen que la identidad de su hijo pueda ser robada antes de la edad adulta, y un 58 % teme específicamente el robo de identidad antes de los 18 años.

A los padres también les preocupan las consecuencias a largo plazo de las huellas digitales creadas al principio de la vida: el rastro de publicaciones, comentarios y fotos compartidas que puede seguir a una persona durante años. Muchos dicen que la información sobre su hijo online podría afectar a su:

  • Seguridad personal (70 %)
  • Futuras oportunidades laborales (55 %)
  • Perspectivas educativas (56 %)
  • Reputación (59 %)

Internet recuerda durante mucho más tiempo del que dura la infancia, y los padres son cada vez más conscientes de ello. Un tercio afirma haber descubierto en el último año que aplicaciones como TikTok(ventana nueva) estaban recopilando más datos sobre sus hijos de lo que esperaban. Esto puede incluir patrones de uso en sitios web, datos de ubicación en redes sociales o juegos, o puntos de datos aparentemente no relacionados que quizá no identifiquen a un niño por sí solos, pero que pueden combinarse con otra información para construir un perfil detallado.

Más allá de las redes sociales, el 65 % de los padres afirma estar preocupado porque las plataformas educativas —incluidos los sistemas de correo electrónico escolares, las aplicaciones de clase y las herramientas de mensajería entre padres y profesores— puedan recopilar más datos de sus hijos de los necesarios.

Los datos de la encuesta que siguen muestran por qué estas preocupaciones están creciendo.

Las identidades digitales de los niños suelen empezar antes de lo esperado

Un gráfico de barras sobre lo pronto que los niños empiezan a construir sus huellas digitales, según la encuesta de Proton a padres de EE. UU.

Hoy en día, el 76 % de los niños ya tiene su propia tableta o smartphone, y los 10 años representan el mayor salto individual en la posesión del primer dispositivo. Una vez que un niño recibe su primer dispositivo, las cuentas llegan rápidamente: el 44 % de los niños ya tiene su propia dirección de correo electrónico y el 42 % ha creado una cuenta en redes sociales.

Entre los niños que usan redes sociales, nuestra encuesta descubrió lo siguiente:

Para muchos, una huella digital empieza años antes de la educación secundaria.

Para la mayoría de los niños, su identidad online empieza con Big Tech

El correo electrónico suele convertirse en la base de la identidad digital de una persona. Es la forma en que se crean cuentas, se accede a servicios y se recuperan contraseñas.

Los datos de la encuesta sugieren que muchos niños empiezan esa identidad en el mismo lugar: entre quienes tienen una dirección de correo electrónico, el 76 % usa Gmail. Eso significa que muchas identidades digitales de niños empiezan dentro de plataformas construidas en torno a la publicidad y la recopilación masiva de datos.

Las primeras huellas digitales suelen empezar con publicaciones familiares

La mitad de los padres (50 %) dice que comparte ocasionalmente fotos de su hijo online, y el 11 % dice que las comparte con regularidad.

Compartir hitos con familiares y amigos se ha convertido en una parte normal de la crianza en la era de las redes sociales. Pero muchos padres luego reconsideran esas decisiones. Nuestros datos muestran que el 41 % afirma que compartiría menos sobre su hijo online si pudiera empezar de nuevo.

Ese sentimiento se vuelve más claro cuando los padres imaginan restablecer la huella digital de su hijo: el 62 % dice que borraría toda la información online sobre su hijo y empezaría de cero si pudiera.

Es importante reconocer que estas decisiones tienen lugar dentro de plataformas diseñadas para fomentar que se comparta, con ajustes por defecto que favorecen los modelos de negocio publicitarios de las grandes empresas tecnológicas en lugar de la privacidad del usuario, incluso cuando hay niños de por medio.

Los padres están abiertos a herramientas que protejan las identidades de sus hijos

Un gráfico de barras sobre cómo los padres quieren más control sobre la identidad digital de sus hijos, según la encuesta de Proton a padres de EE. UU.

Cuando se les preguntó por herramientas centradas en la privacidad diseñadas para proteger las identidades online de los niños, el 66 % de los padres cree que una bandeja de entrada cifrada podría ayudar a proteger la identidad de su hijo, y el 56 % recomendaría esta opción a otros padres.

Estas respuestas sugieren que muchas familias están buscando activamente formas de dar a sus hijos un comienzo más privado online.

Dale a tu hijo un comienzo privado online

Internet siempre formará parte de la infancia. Los dispositivos, las aplicaciones y los servicios online están ahora profundamente incrustados en la educación, las amistades y el entretenimiento. La pregunta que muchos padres se hacen ahora es si sus hijos deberían tener más control sobre cómo empieza su identidad digital.

Para muchas familias, el objetivo es simple: cuando los niños den finalmente el paso al mundo digital, las primeras decisiones sobre su identidad deberían ser suyas. Born Private refleja esa creencia: la privacidad no debería ser algo que los niños pierdan en cuanto se conectan, sino algo con lo que empiezan.

Puedes reservar hoy una dirección de correo electrónico privada para tu hijo a partir de 1 $. La guardaremos durante un máximo de 15 años, dándote tiempo para tener esa primera gran conversación sobre la privacidad online y decidir juntos cuándo llega el momento adecuado para activarla.

Cuando llegue ese día, la cuenta estará alojada en Proton Mail con las mismas protecciones en las que confían millones de personas en todo el mundo: sin anuncios, sin seguimiento, sin recopilación de datos y cifrado de acceso cero que mantiene los mensajes privados entre remitentes y destinatarios.

Porque ese primer paso online no debería significar renunciar a la privacidad con la que todos nacemos.

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