Durante décadas, Europa externalizó su infraestructura digital a los gigantes tecnológicos estadounidenses. Hoy, esa elección se ha convertido en una responsabilidad estratégica.

El último análisis de Proton revela el alcance de la dependencia de Europa de la tecnología estadounidense, y los resultados son alarmantes. Descubrimos que el 74 % de las empresas europeas que cotizan en bolsa dependen de tecnología estadounidense como Google y Microsoft.

Esto significa que la información empresarial sensible de estas empresas, desde planes estratégicos hasta operaciones diarias, depende de una infraestructura controlada fuera de Europa. Esto crea graves riesgos para las empresas europeas y para Europa en su conjunto.

  • Las comunicaciones empresariales pueden usarse para entrenar modelos de IA extranjeros.
  • Los datos sensibles están expuestos a vigilancia extranjera y extralimitación legal.
  • Las empresas pierden el control sobre dónde y cómo se almacena su información.
  • Los sectores críticos — como servicios públicos, transporte y telecomunicaciones — son vulnerables a las tensiones geopolíticas.

Estas grandes empresas tecnológicas saben que esto es un problema, por lo que afirman ofrecer “nubes soberanas” con servidores bajo jurisdicción de la UE. Pero si tus datos están en un servidor propiedad de una empresa estadounidense, las leyes de EE. UU. como la CLOUD Act(ventana nueva) dan al gobierno estadounidense acceso a ellos, independientemente de dónde se encuentre el servidor.

Lo que encontramos

Queríamos entender cuán extendido está el problema, así que analizamos los dominios de correo electrónico de las empresas que cotizan en bolsa en cada país europeo. Usando esto, pudimos ver qué empresas dependen de proveedores de correo electrónico estadounidenses. Y dado que el correo electrónico es la base de las pilas tecnológicas de la mayoría de las empresas, la cantidad de datos europeos en riesgo es probablemente mucho mayor. Cuando una empresa elige Big Tech para el correo electrónico, generalmente utiliza la suite empresarial completa, incluido su almacenamiento en la nube, aplicaciones de productividad, herramientas de seguridad y más.

Los resultados son preocupantes:

  • Francia: El 66 % de las empresas que cotizan en bolsa dependen de proveedores estadounidenses. En su sector de automóviles y componentes, es el 77 %.
  • Reino Unido: El 88 % de las empresas que cotizan en bolsa dependen de la tecnología estadounidense para su correo electrónico y comunicaciones.
  • España: El 74 % de las empresas que cotizan en bolsa confían en servicios estadounidenses, incluidos seis sectores al 100 %.
  • Portugal: El 72 % de las empresas que cotizan en bolsa utilizan proveedores estadounidenses. En nueve sectores, esa cifra es del 100 %.
  • Irlanda: En 19 sectores, el 100 % de las empresas que cotizan en bolsa utilizan tecnología estadounidense.

Esto no es solo un problema tecnológico: es un obstáculo para la innovación, una preocupación de seguridad nacional y una crisis de soberanía.

Europa necesita alternativas europeas

Europa ha pasado años preocupada(ventana nueva) por su fracaso en crear empresas tecnológicas competitivas a nivel mundial. Pero antes de poder solucionar un problema, debes entenderlo completamente. Nuestros hallazgos demuestran que el sector tecnológico de Europa no está frenado por falta de talento o innovación, sino por una dependencia estructural de la tecnología estadounidense. Las grandes empresas tecnológicas dominan, no porque sean mejores, sino porque tienen la ventaja del pionero. Esto hace más difícil que las soluciones locales crezcan, compitan o incluso empiecen.

Si Europa quiere soberanía digital, si quiere controlar su futuro, debe empezar por controlar sus datos y servicios digitales. Esto se aplica a individuos, empresas y países por igual.

En Proton, estamos comprometidos a construir herramientas seguras que priorizan la privacidad, que mantienen los datos en Europa y los protegen con cifrado de extremo a extremo. También somos orgullosos defensores del EuroStack, porque una de las mejores formas de defender los valores europeos es invertir en empresas europeas.