Cuando tus empleados usan herramientas de IA que no has aprobado, crean cuentas que no puedes ver, proteger ni cerrar, cada una con un historial de chat lleno de los datos de tu empresa.
Una nueva investigación publicada por SOCRadar(ventana nueva) ha descubierto que más de 80 000 organizaciones de todo el mundo han visto aparecer los inicios de sesión de IA de sus empleados en registros de infostealers. Los infostealers son un tipo de malware que recopila contraseñas, cookies de sesión, datos financieros y personales y registros de chat de los dispositivos infectados, y los envía de vuelta al atacante. Esos datos hacen que los ataques de suplantación o de ransomware sean mucho más eficaces.
Según la investigación, los registros los capturó un conocido programa de malware infostealer que está a la venta en Telegram desde 2022. Como el malware lleva años a la venta, es imposible saber cuántos delincuentes lo han utilizado y cómo infectaron los dispositivos de la gente: lo que sí sabemos es que han estado atacando dispositivos con acceso corporativo y secuestrando sus sesiones de Claude. Los usuarios corporativos se dieron cuenta de que su uso de pago se había agotado de la noche a la mañana una vez que los ciberdelincuentes consiguieron acceso.
La investigación de SOCRadar sostiene que las credenciales de sesión de IA son extremadamente valiosas para los atacantes. Un solo inicio de sesión de IA puede desbloquear «un archivo en el que se puede buscar, un motor de ejecución, un recurso facturable y una identidad, y la sesión robada entrega todos ellos sin solicitar la contraseña», tal como lo expresa el informe. Para un delincuente, esto es una mina de oro.
La conclusión preocupante para las empresas que adoptan la IA hoy es que estas credenciales no se filtran por la seguridad de las propias plataformas de IA. Se filtran por dos factores menos evidentes: la enorme cantidad de empleados que usan herramientas de IA y la creciente proporción de ese uso que se produce fuera del control de TI.
¿Qué revela la investigación?
En general, el informe señala que las credenciales de servicios de IA aparecen en registros de infostealers en cantidades significativas. Las conclusiones clave son las siguientes:
- Se revelaron más de 1 000 000 de registros conectados a servicios de IA en 80 000 dominios corporativos únicos.
- De ese conjunto, se verificó una muestra representativa: 482 organizaciones fueron identificadas como grandes empresas, sobre todo en Norteamérica, y el 68 % de ellas son organizaciones milmillonarias.
- Las empresas tecnológicas son el grupo más numeroso, con 144 compañías y el 40 % de los registros.
- Esas 482 organizaciones suman 5434 registros vinculados a 1500 direcciones de correo electrónico corporativas.
- La exposición es reciente: 295 de esas 482 organizaciones han visto aparecer registros de infostealers en los últimos 90 días.
- ChatGPT apareció en los registros de 358 de las 482 organizaciones y en alrededor del 90 % de los registros, seguido de Zapier, Notion, Hugging Face, Replit, Lovable y ElevenLabs.
Esa última cifra plantea una pregunta obvia: ¿por qué ChatGPT? La explicación de SOCRadar tiene menos que ver con las herramientas que con cómo las usan los empleados.
La IA en la sombra genera riesgos
La IA en la sombra es cualquier herramienta de IA que los empleados usan sin la aprobación o el conocimiento de la empresa. Los empleados introducen la IA en la sombra en las redes de su empresa cuando sus cuentas corporativas son limitadas o cuando las herramientas de que disponen no son eficaces para la tarea que están realizando.
Un investigador de SOCRadar comenta:
«Interpretamos el dominio casi total de ChatGPT como una señal de IA en la sombra, no como un veredicto sobre la seguridad de ningún proveedor. La ventaja de ChatGPT por haber llegado primero significa que probablemente tenga un orden de magnitud más de usuarios corporativos, muchos de ellos registrándose con un correo del trabajo en un dispositivo personal, al margen de cualquier política. Esa es exactamente la población que los infostealers rastrean. Claude y Gemini apenas aparecen porque todavía son muchos menos los empleados que han creado cuentas con ellos en silencio, no porque esas credenciales sean más seguras de robar. A medida que la adopción empresarial de otros asistentes se equipare, esperamos que este gráfico se equilibre».
Así que la seguridad de ChatGPT no es la culpable de la prominencia de la herramienta en los registros de infostealers. ChatGPT encabeza la lista porque tiene más usuarios corporativos y porque muchos de ellos lo usan al margen de las políticas de la empresa.
Es posible que los empleados intenten eludir políticas restrictivas de TI que les impiden elegir la opción más rápida o sencilla, pero también puede que realmente no sepan qué políticas o restricciones hay en vigor. Tu empresa no puede proteger cuentas que no sabe que existen, ni consultas hechas fuera de una cuenta corporativa.
Independientemente de la intención, cuando los trabajadores combinan el uso personal y el profesional de la IA, infringen las políticas de uso de datos de tu empresa y quedan sujetos, en cambio, a los términos para consumidores de OpenAI.
OpenAI dice que no entrena con datos empresariales, pero cuando un empleado actúa al margen de las directrices de uso aceptable de la empresa o usa una cuenta personal para fines profesionales, pierde el control de esos datos: su archivo de chat (incluidos datos empresariales sensibles o información de identificación personal (PII)) se recopila, se registra y potencialmente se usa para entrenar los modelos de OpenAI.
OpenAI puede compartir datos empresariales con terceros o mediante integraciones de aplicaciones: en 2025, unos hackers lograron vulnerar a un proveedor de OpenAI y robar datos de clientes empresariales, como nombres, correos electrónicos, ubicaciones y detalles de sistemas. Como empresa estadounidense, también puede verse obligada a compartir datos con el Gobierno de Estados Unidos en virtud de la Patriot Act o la FISA, incluso sin notificártelo.
Cómo proteger tu empresa de la IA en la sombra
La IA en la sombra surge cuando los empleados no tienen una herramienta que puedan usar o no tienen una lo bastante buena. Así que la primera solución es darles una.
Lumo, creado por Proton, ofrece a tu equipo una alternativa autorizada a las cuentas personales y mantiene privados los datos empresariales. No guarda registros ni entrena con conversaciones profesionales o personales. Todo el historial de chat guardado está protegido con cifrado de acceso cero, por lo que nadie (ni siquiera Proton) puede leerlo.
El cifrado protege los datos almacenados, pero no sirve de nada si un atacante ya está en el dispositivo del empleado. Para cerrar esa brecha, sigue estos pasos:
- Encuentra las cuentas que no conoces. Comprueba si los dominios de tu empresa ya aparecen en registros de stealers y pregunta a los equipos qué herramientas de IA usan realmente.
- Trata una aparición en registros de stealers como un incidente de punto de conexión. Si las credenciales de un empleado aparecen en un registro, el dispositivo está infectado. Restablecer la contraseña por sí solo deja viva la sesión robada del atacante, así que revoca las sesiones activas y limpia o sustituye el equipo.
- Pon todas las herramientas de IA autorizadas detrás de SSO (inicio de sesión único) con sesiones de corta duración. Una cookie robada que caduca en unas horas vale mucho menos que una que dura semanas.
- Protege las claves de API. Limítalas a lo que necesiten, rótalas con regularidad y nunca las guardes en aplicaciones de notas ni en documentos compartidos.
- Mantén el trabajo fuera de dispositivos no gestionados. Si el personal necesita IA en dispositivos personales, exige que inicien sesión con cuentas de empresa que puedas supervisar y revocar.
- Configura la monitorización de la dark web. Te avisa cuando las credenciales de tus empleados aparecen en filtraciones, para que puedas actuar antes que un atacante.
Tus empleados usarán la IA de todos modos. Ofréceles una alternativa a ChatGPT que no guarda registros, nunca entrena con tus datos y protege cada chat guardado con un cifrado que ni siquiera Proton puede abrir.






