En toda Europa, la mayoría de las empresas funcionan con tecnología estadounidense, a menudo sin darse cuenta de hasta qué punto dependen de ella sus operaciones diarias. Desde el correo electrónico y las videollamadas hasta los sistemas de atención al cliente, cientos de herramientas esenciales pasan por un puñado de plataformas estadounidenses.
Durante décadas, aquello parecía un intercambio razonable: herramientas potentes, precios competitivos y confianza en los EE. UU. como aliado geopolítico. Pero esas suposiciones ya no se sostienen: las herramientas de las grandes tecnológicas ya no son la única opción, y los responsables políticos de la UE consideran que no merecen la pena a cambio de perder la soberanía europea.
A medida que las tensiones políticas se intensifican y las demandas de privacidad aumentan, la dependencia de Europa de la tecnología estadounidense empieza a parecer menos una comodidad y más una carga, especialmente para las pequeñas y medianas empresas que no disponen de una opción de continuidad de negocio.
Para ayudar a las empresas europeas a hacer frente a la incertidumbre y a la transición hacia la soberanía tecnológica, Proton publica hoy un nuevo informe de inteligencia: Dependencia de la tecnología estadounidense: informe de riesgos para las empresas europeas. En él, analizamos cómo se desarrolló esta dependencia, dónde genera riesgos y qué pueden hacer los líderes para recuperar el control.
¿Hasta dónde llega la dependencia de Europa?

Proton lleva varios años siguiendo de cerca la dependencia de Europa de la tecnología estadounidense. El panorama que surge de nuestras últimas investigaciones y análisis de mercado está claro:
- Más del 74 % de las empresas europeas que cotizan en bolsa dependen de proveedores con sede en EE. UU. como Google y Microsoft para servicios críticos.
- A fecha de 2025, los proveedores de nube estadounidenses controlan más del 70 %(ventana nueva) del mercado de la nube europeo; los proveedores europeos tienen menos del 15 %.
- En una encuesta de Proton a 3000 personas en el Reino Unido, Alemania y Francia, el 73 % afirmó que Europa depende demasiado de las empresas tecnológicas estadounidenses, y el 83 % expresó su preocupación por esa dependencia.
Todo esto significa que la información comercial sensible, los planes estratégicos y las operaciones cotidianas de todo el continente se encuentran en infraestructuras controladas fuera del sistema legal y político de Europa, lo que deja a las empresas europeas expuestas a las decisiones que se tomen en otros lugares. El resultado es una dependencia estructural que sostiene a casi todos los sectores, desde las finanzas y la sanidad hasta la industria manufacturera, los medios de comunicación e incluso el gobierno.
Por qué la soberanía tecnológica importa más que nunca
La dependencia de la tecnología estadounidense no es nueva. Lo que sí es nuevo es la combinación de presiones que Europa afronta ahora por parte de Washington, y la forma en que esas presiones se cruzan con las infraestructuras digitales críticas.
Como dice la eurodiputada finlandesa Aura Salla: “La UE funciona con Microsoft. EE. UU. podría desconectarnos en una hora”.
Varios acontecimientos recientes han hecho que este problema sea demasiado grande como para ignorarlo:
- Las sanciones y el acceso a la tecnología están estrechamente vinculados. En los últimos años, las sanciones de EE. UU.(ventana nueva) han dejado de la noche a la mañana a personas e instituciones afectadas sin los principales servicios estadounidenses, incluidos el correo electrónico, las plataformas de pago y las herramientas en la nube. Cuando el fiscal jefe de la Corte Penal Internacional perdió el acceso a su bandeja de entrada de Microsoft tras las sanciones de EE. UU., se envió una señal clara: el acceso a las plataformas estadounidenses se puede utilizar con fines geopolíticos.
- Las relaciones transatlánticas se han vuelto cada vez más tensas. En su segundo mandato, el presidente Trump ha aumentado los aranceles a las exportaciones europeas, ha planteado la idea de abandonar la OTAN y ha amenazado con represalias cuando la UE aplique sus propias leyes contra las empresas tecnológicas estadounidenses. Altos cargos de EE. UU. han calificado las multas de la UE a las plataformas estadounidenses(ventana nueva) como ataques contra “el pueblo estadounidense”. En otras palabras, la infraestructura digital corre el riesgo de convertirse en una moneda de cambio.
- Las leyes de vigilancia de EE. UU. alcanzan a los datos europeos. La ley CLOUD Act y la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera permiten a las autoridades estadounidenses solicitar acceso a los datos en poder de empresas estadounidenses, incluso si esos datos pertenecen a ciudadanos europeos y están almacenados en la UE.
- Europa intenta afirmar su soberanía digital, pero sigue funcionando con sistemas estadounidenses. Los gobiernos europeos han anunciado planes para alejarse de la tecnología de EE. UU. en favor de alternativas europeas en áreas sensibles, han lanzado iniciativas para reforzar la soberanía tecnológica y han aprobado leyes como la Ley de Datos de la UE(ventana nueva) para restringir el acceso extranjero a los datos europeos. Pero lo irónico es que la mayoría de sus empresas e instituciones siguen dependiendo de la infraestructura estadounidense para sus operaciones principales.
Estos acontecimientos hacen que Europa se enfrente ahora a una paradoja: intenta defender sus leyes, normas e intereses estratégicos mientras ejecuta esas defensas en sistemas gobernados, en última instancia, por las reglas de otros.
¿Hasta qué punto está en peligro tu negocio?
Algunas organizaciones están más expuestas que otras. Según nuestras investigaciones, ciertos patrones tienden a correlacionarse con un mayor riesgo.
¿Cuáles de estas afirmaciones se aplican a tu negocio?:
- La mayoría de tus herramientas principales dependen de un único proveedor estadounidense. Muchas organizaciones recurren por defecto a los ecosistemas de las grandes tecnológicas, como Google y Microsoft, principalmente por comodidad. Sin embargo, esto también significa que una sola caída del servicio o un cambio de política pueden alterar múltiples funciones a la vez.
- Tus proveedores de SaaS siguen dependiendo de nubes estadounidenses. Aunque tus herramientas provengan de diferentes proveedores y parezcan variadas a simple vista, es posible que sigan dependiendo de un proveedor de nube estadounidense como AWS y, por lo tanto, estén sujetas a la jurisdicción de datos de EE. UU.
- Gestionas clientes de la UE o datos sensibles en plataformas estadounidenses. Si tu negocio presta servicios a clientes europeos o del sector público, procesa datos sanitarios o financieros, o opera en un sector regulado, esa información está sujeta a las leyes de EE. UU. Esto puede provocar posibles conflictos con las normas europeas de privacidad y protección de datos.
- Dejas la seguridad y el cumplimiento normativo en manos de tus proveedores. Si te lo preguntaran, ¿podrías explicar fácilmente las políticas de tus proveedores sobre seguridad y privacidad? Confiar simplemente en que tus proveedores “harán lo correcto” implica una verificación independiente limitada de cómo se accede realmente a tus datos, cómo se registran o cómo se comparten, y estas políticas pueden cambiar en cualquier momento.
- No hay un plan de salida claro. Migrar fuera de tu proveedor estadounidense principal requeriría meses de preparación y causaría importantes interrupciones. No hay ningún escenario probado, ni alternativas en mente, en caso de que el acceso se vea afectado de repente.
Si varios de los puntos anteriores te resultan familiares, tu dependencia de la tecnología estadounidense podría ser más profunda —y más precaria— de lo que parece. No estás solo: la verdadera pregunta es qué hacer a continuación.
Actúa ahora, mientras todavía tengas margen de maniobra
Durante la última década, hemos visto con qué facilidad se puede perder el control cuando se externaliza la infraestructura crítica, y lo difícil que es recuperarlo una vez que ocurre. Como empresa con sede en Suiza que prioriza la privacidad, Proton se basa en la convicción de que las personas y las organizaciones deben controlar sus datos y, por extensión, su futuro.
Este informe forma parte de ese esfuerzo, ofreciendo análisis detallados e información práctica que cualquier empresa puede utilizar para comprender su situación y planificar el futuro. El informe Dependencia de la tecnología estadounidense: informe de riesgos para las empresas europeas te ofrece:
- Un panorama general de la situación actual, que incluye cómo y por qué Europa pasó a depender de la tecnología de EE. UU.
- Un desglose de las principales áreas de riesgo, desde la geopolítica y las caídas del servicio hasta la vigilancia y el cumplimiento normativo
- Ejemplos del mundo real que muestran cómo estos riesgos ya han afectado a organizaciones
- 13 estrategias prácticas de mitigación que puedes implementar ahora
La presión sobre las empresas europeas ya va en aumento. Esperar a que una sanción, un cambio de política o una caída importante del servicio afecte a tus proveedores es la forma más costosa de descubrir hasta qué punto tu negocio está a merced de fuerzas externas. Actuar ahora, mientras la decisión siga siendo tuya, te ofrece opciones en lugar de emergencias.






