Europa se siente cada vez más incómoda con su dependencia tecnológica de EE. UU.

Un nuevo estudio de Proton reveló que hasta un 74% de los líderes empresariales europeos temen que un interruptor de bloqueo de EE. UU. les corte el acceso a la tecnología. Los legisladores de la UE expresan la misma preocupación.

«EE. UU. tiene un verdadero “interruptor de bloqueo”(nueva ventana) sobre tecnologías esenciales y están más que dispuestos a usarlo», afirmó Christophe Grudler, eurodiputado francés.

Su colega finlandesa Aura Salla lo expresó de forma más contundente: «Europa no puede seguir construyendo su infraestructura tecnológica sobre un acceso que un gobierno extranjero puede desactivar de la noche a la mañana(nueva ventana). Debemos tomar medidas para reservar nuestros datos y nuestro mercado principalmente para la tecnología europea, a fin de hacerla escalar y construir nuestra propia IA de frontera».

Y Henna Virkkunen, vicepresidenta de Soberanía Tecnológica de la Comisión Europea, declaró que la UE desea que los servicios y datos confidenciales se controlen en Europa, sin que ningún gobierno ni empresa extranjera disponga de un interruptor de bloqueo.

Pero ¿qué es un interruptor de bloqueo tecnológico y por qué preocupa tanto a los legisladores de la UE?

¿Qué es un interruptor de bloqueo tecnológico?

Un interruptor de bloqueo en un contexto político se refiere a la facultad de la administración de EE. UU. para restringir o cortar el acceso de una empresa extranjera a un servicio tecnológico.

El gobierno puede activar un interruptor de bloqueo mediante una decisión del poder ejecutivo sin necesidad de una orden judicial ni de aprobaciones adicionales. Solo se requiere que la agencia correspondiente ejerza la autoridad que el Congreso ya le ha delegado.

¿A qué le temen los legisladores de la UE?

Teniendo en cuenta la profunda dependencia de las empresas europeas respecto a las plataformas tecnológicas de EE. UU., un interruptor de bloqueo representa un riesgo existencial. Una investigación de Proton del año pasado reveló que el 74% de las empresas públicas europeas utilizan proveedores de correo electrónico estadounidenses.

Los temores no son teóricos. Tres casos recientes muestran cómo se ve esto en la práctica:

  • Controles de exportación de chips a China. EE. UU. restringe qué chips de Nvidia se pueden vender a China mediante la legislación de control de exportaciones en lugar de una lista de sanciones. Nvidia tuvo que diseñar un chip reducido, el H20, específicamente para mantenerse por debajo del límite, e incluso este se ha visto afectado por restricciones posteriores. El efecto repercute en todas las empresas del otro extremo de la cadena de suministro de chips: las empresas chinas de IA pierden el acceso a cómputo de última generación, y la propia Nvidia ha declarado que las restricciones le han costado miles de millones en ventas perdidas. La restricción se dirige a toda una categoría de productos —chips que superen cierta capacidad con un determinado destino— y todos los miembros de esa categoría se ven afectados a la vez.
  • El bloqueo de Mythos y Fable de Anthropic. En junio de 2026, el Departamento de Comercio de EE. UU. ordenó a Anthropic cortar el acceso de los ciudadanos extranjeros(nueva ventana) a sus dos modelos de IA más avanzados, alegando normas de control de exportación. Esta orden tampoco nombraba a ningún país ni individuo. Afectó a todos los ciudadanos extranjeros a la vez, incluidos los de instituciones aliadas en Europa. Las empresas que habían creado flujos de trabajo sobre esos modelos perdieron el acceso sin previo aviso ni posibilidad de apelar individualmente. Finalmente, EE. UU. revocó la orden, pero la administración Trump sigue manteniendo bajo control los modelos de IA de frontera(nueva ventana).
  • Sanciones que cortaron el acceso a Microsoft. En febrero de 2025, EE. UU. impuso sanciones al fiscal jefe de la Corte Penal Internacional(nueva ventana) por la investigación del tribunal sobre el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. En pocos días, el fiscal jefe Karim Khan perdió el acceso a su cuenta de correo electrónico de Microsoft. A diferencia de los casos de los chips y de Anthropic, este funcionó mediante una designación nominal en lugar de una restricción a nivel de categoría, pero el efecto fue el mismo: una empresa estadounidense no tuvo más opción legal que cumplir y, como resultado, las operaciones de una institución internacional se vieron afectadas.

Estos casos muestran cómo la exportación comercial de tecnología de EE. UU. depende por completo de una agencia estadounidense, y las empresas afectadas no tienen legitimación jurídica para impugnarla.

¿Cómo es posible un interruptor de bloqueo tecnológico?

Puede activarse rápidamente a través de cualquiera de dos leyes de EE. UU.

  • La Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) permite al presidente declarar una emergencia nacional y, sobre esa base, otorga al Departamento del Tesoro la autoridad para designar a una persona o entidad específica. Una vez designada, resulta ilegal para cualquier empresa estadounidense seguir haciendo negocios con ella, que es lo que ocurrió cuando Microsoft cortó el acceso al correo electrónico del fiscal jefe de la CPI.
  • La Ley de Reforma del Control de Exportaciones (ECRA otorga al Departamento de Comercio la autoridad para prohibir que la tecnología de EE. UU. llegue a un destino, uso final o categoría de usuario listados —incluso por nacionalidad— sin nombrar a ninguna persona. Esta es la autoridad que respalda tanto las restricciones de chips a China como el bloqueo a Anthropic.

La IEEPA requiere un objetivo designado, pero la ECRA puede restringir a toda una categoría de usuarios en un solo paso, motivo por el cual la orden de Anthropic afectó simultáneamente a todos los ciudadanos extranjeros en lugar de a una sola empresa o país.

¿Qué puede hacer Europa?

A nivel macro, los líderes europeos están centrados en reducir la propia dependencia. La Ley de Desarrollo de la Nube y la IA de la Comisión Europea, anunciada en junio de 2026, tiene como objetivo situar las cargas de trabajo sensibles de la nube y la IA bajo un control basado en la UE, en lugar de depender de proveedores estadounidenses para ello.

Junto a ella, la Ley de Chips 2.0(nueva ventana) busca desarrollar la capacidad propia de semiconductores de Europa, de modo que la región no dependa de Nvidia ni de otros fabricantes de chips estadounidenses para el hardware subyacente a sus ambiciones en materia de IA. Ambas iniciativas están aún a años de cambiar la dependencia de fondo: la legislación sobre soberanía avanza despacio y la base tecnológica de Europa parte desde muy atrás.

Mientras tanto, las empresas europeas no tienen que esperar por Bruselas. Elegir a los proveedores con más cuidado —entendiendo qué servicios se encuentran plenamente dentro del alcance legal de una empresa y qué ocurre si ese acceso desaparece de la noche a la mañana— es algo que una empresa puede hacer hoy mismo. También lo es invertir en soluciones europeas que mantengan los datos y las operaciones bajo la jurisdicción de la UE, donde una orden ejecutiva de EE. UU. sencillamente no tiene alcance.

¿Desea obtener más información sobre si Europa está preparada para una interrupción, un ciberataque o para que un proveedor corte el acceso por completo? Lea nuestro estudio de varios países en el que preguntamos a fundadores, directores ejecutivos y directores de TI sobre los efectos de la interrupción tecnológica en las empresas europeas.